Los ríos son componentes esenciales del paisaje continental y forman parte de los principales ecosistemas acuáticos. Son corrientes naturales y constantes de agua dulce. A diferencia de los arroyos que son corrientes ocasionales de agua dulce, su caudal se genera con la lluvia o deshielo.
Los ríos y sus zonas de inundación sostienen diversos y valiosos ecosistemas, no sólo por la cualidad del agua dulce para permitir la vida, sino también por las numerosas plantas e insectos que mantiene y que forman la base de las cadenas alimenticias.
Los ríos se compone de tres partes bien diferenciadas desde el punto de vista ecológico, y es totalmente diferente el funcionamiento de los tramos:
Tramos del río.
1.- El curso alto, en esta parte del río, el agua contiene escasos nutrientes, debido a que no ha tenido tiempo de disolver o arrastrar minerales ni otras moléculas.
En este tramo el agua está muy bien oxigenada, debido a que es fría y está agitada como consecuencia de la pendiente del terreno. A causa de la fuerte corriente que se produce, no se pude desarrollar el fitoplancton y la fotosíntesis es escasa. El ecosistema es heterótrofo (más respiración que producción) y los organismos obtienen la energía de los nutrientes que afluyen desde la cuenca, arrastrados por las aguas de lluvia. Esta es la zona del río es idónea para los salmónidos (trucha y salmón) que necesitan aguas bien oxigenadas. También son frecuentes los cangrejos, tritones, desmán de los Pirineos, martín pescador, mirlo acuático, etc.
2.- En el curso medio el lecho del río es más amplio y menos abrupto, las corrientes tienen menos intensidad y como consecuencia de ello propicia la proliferación de plantas, que se sujetan al lecho. En el lecho de los ríos, los peces se alimentan de plantas y los insectos son ingeridos por las aves, anfibios, reptiles y mamíferos. El río es más autotrofo. La diversidad de especies suele ser máxima. Es el lugar de los barbos, nutrias, ranas, etc.
3.- En el curso bajo, debido a la poca inclinación del terreno, las corrientes son lentas y las aguas fangosas, la luz es más escasa y se realiza menos fotosíntesis, por lo que el río, de nuevo es heterótrofo y hay poca variedad de especies en la mayoría de las cadenas alimenticias. Los peces más frecuentes son tencas, percas, lucios, anguilas, etc.
Así, genéricamente, el montante, variaciones y regularidad de las aguas de un río son de gran importancia para las plantas, animales y personas que viven a lo largo de su curso.
Los ecosistemas de los ríos pueden considerarse entre los más importantes de la naturaleza y su existencia depende totalmente del régimen que tengan.
Acerca del agua dulce de los ríos, es preciso tener en cuenta que presenta una enorme variedad de composición. Como esta composición química depende, en primer lugar, de lo que el agua pueda disolver del suelo por el que discurre, o de los lugares a donde se dirige, es el suelo lo que determina la composición química del agua.
Si el suelo es pobre en sales y minerales solubles, también el agua será pobre en sales y minerales. Y, a la inversa, si el suelo es rico en materias químicas solubles, gran parte de su riqueza la cederá al agua, con lo cual ésta contendrá muchas más sales minerales.
Eso es determinante para los tipos de vida animal y vegetal que allí se pueda desarrollar. Así, las principales adaptaciones de los animales y vegetales estarán directamente relacionadas con las características físicas del agua, con la que están permanentemente en contacto los organismos que viven en este medio acuático.
Su trabajo erosivo moldea el relieve, forma valles, corta cañones y deposita materiales en sus tramos bajos originando amplias llanuras aluviales. Para la vida en el medio terrestre son esenciales. Llevan agua y nutrientes a plantas y animales y transportan a los organismos y a sus estructuras reproductoras. Son muy usados por el hombre para suministro de agua, deposición de residuos, producción pesquera, etc.
Los ríos son ecosistemas bien adaptados para el tratamiento de residuos: "alcantarillas gratuitas", porque tienen gran poder de regeneración de las aguas, pero han sido muy alterados por el hombre, a veces hasta destruir la vida casi totalmente en muchos tramos de ellos. Es muy difícil hallar un río auténticamente natural.



