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Tesoros Encontrados
En 1837 se encontró
un tesoro en una orcita pequeña que contenía 531 monedas árabes de plata, de las
que había dos clase iguales entre sí, 515 y 16 ejemplares. Un jornalero llamado
José Cervera, las vió al arrancar una palma silvestre, en una propiedad de D.
Antonio Domínguez, llamada
Fuente de la Teja,
a medio cuarto de legua a Poniente de Río Verde y de la orilla del mar. Se
entregaron muestras a la Real Academia de la Historia, de Madrid.
Otro compuesto de
una
“multitud de monedas”, fue encontrado en 1891, en Guadalobón por otro
jornalero, cuando arrancaba tagarninas. Las monedas eran romanas, de plata y
pertenecían a la época de los Balbos, familia gaditana de la época de César y
Augusto. Según la noticia los cónsules representados eran: Flaminio, Terencio,
Fabio y otros. Las monedas estaban bien labradas pues el cronista dice
que: “Los bustos están tan claros como en las monedas del día”, es decir,
estaban tan bien esculpidas como las monedas actuales de aquellos años de
finales del siglo XIX.
[Apéndice documental]
Ilustrisimo Señor
El Juez de 1ª Instancia
del Partido de Marbella dice a este Ministerio con fecha 2 del corriente [Mayo
1837] lo que sigue:
“Habiendoseme dado noticia
en la mañana de antes de ayer, que legua y cuarto a poniente de esta Ciudad y
paraje nombrado Fuente de la Teja, un vecino de ella se habia encontrado porcion
de monedas antiguas al parecer de plata ocultas en tierra en una vasija de
barro; sin perder un solo momento en cumplimiento de mi deber para poner a salvo
los intereses que pudieran corresponder al Estado, pasé a el referido sitio con
el ausilio del Escribano de semana y demás competente: Y habiendo hecho sin
levantar mano las diligencias convenientes, ha sido su resultado haberse hallado
quinientas treinta y una monedas de plata, que he constituido en deposito, de
las cuales quinientas quince son iguales a la que incluyo a V.E., marcada con el
numero 1º y las restantes diez y seis a la que asimismo acompaño con el numero
2º. Las circunstancias del hallazgo según resulta del Espediente que estoy
instruyendo sobre el particular, y por declaracion ingenua del sencillo
jornalero del campo a cuya clase pertenece la persona que ha tenido dicho
hallazgo, lo son: Que estando este, llamado Jose Cervera la mañana del dia
catorce del corriente, arrancando una palma silvestre entre las varias que de la
misma clase se encuentran en la haza de pan sembrar propia de Don Antonio
Domínguez de esta vecindad, situada en el referido paraje denominado Fuente de
la Teja en este termino y a la distancia indicada de esta población como medio
cuarto de legua al poniente de Rio Verde y otro tanto de la orilla del mar, al
dar los primeros golpes de arada con dicho objeto como de romperse una vasija de
barro, y al mismo tiempo vio salir entre la tierra algunos fracmentos de ella e
igualmente cuatro o cinco de las indicadas monedas obscurecidas y con color de
tierra: Que en el momento escarbó con la mano y encontró casi a la superficie de
la tierra una orzita pequeña, la cual segun el reconocimiento hecho de ella por
los fracmentos que se han podido encontrar y obran en mi poder, aparece ser de
menos de una cuarta de altura y de seis pulgadas de diametro en su mayor anchura
y de barro comun conteniendo el numero de monedas indicado: Que inmediatamente
las mostró a su mujer que se encontraba no muy distante del sitio en la choza
que le sirve de habitacion y con objeto de investigar el verdadero color del
metal con toda claridad, asi como su calidad las lavaron con agua, poniendolas
en el estado que se hallan; y tratando el dicho Cervera cerciorarse de si
podrian tener algun valor llegó a mi noticia el referido suceso. En el sitio
donde se han encontrado las referidas monedas no se ha hallado por mas que lo
procuré vestigio de clase alguna, que denote la época ni por quien se ocultaron;
ni tampoco haber existido edificio alguno, y si solo se me ha asegurado despues
por los conocedores del terreno haber a menos de media legua de distancia,
ruinas de un fuerte del tiempo de la dominacion de los moros en este pais,
siendo probable, que el manantial perpetuo aunque escaso de agua potable que se
encuentra a treinta y dos pasos del punto donde estaban las monedas atragese
cerca de el alguna familia mora a cultivar el terreno o a elavorar tejas y
ladrillos por ser su tierra muy a proposito como se percibe y lo indica la ruina
de un horno que para dicha elaboracion y de obra moderna se encuentra no muy
distante. Lo que tengo la satisfaccion de poner en el superior conocimiento.”
EL HERALDO DE MADRID
Madrid, Domingo 1º de Marzo de 1891
Un jornalero de Estepona
salió a coger tagarninas a un sitio denominado Guadalobón, y cuando más fatigado
se hallaba en su tarea, encontró multitud de monedas de plata que aparecían a
medida que trabajaba con el escardillo en la tierra para arrancar la hortaliza.
Las monedas resultaron ser
romanas, del tiempo de los cónsules, y se ve que proceden de la colonia de
Balbos, con los nombres de los cónsules Flaminio, Terencio, Fabio y otros.
Los bustos están tan
claros como en las monedas del día.
© F. J. Albertos, 2010
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