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Escrito de gente que pasó por Estepona (parte
2)
Los pilares de Hércules o una narración de viajes en España y
Marruecos en 1848. (trad. F.J.Albertos)
David Urquhart
“1850
Me temo que no progresaría si entrase en el tema de la
fortificación; pero puedo decir en dos palabras, que las estructuras hechas por
los moros, a lo largo del avance de artillería, han seguido intactas debido a su
efecto. En Gibralfaro de Málaga, Tarifa, Alcalá, etc se han encontrado
rudimentos de trabajos avanzados, de glacis y de contraescarpas, con un sistema
regular flanqueando muros. En Estepona observé una fortificación angular, el
vínculo entre el viejo sistema y el nuevo. Hay muros con el propósito de
resistir a la artillería, 25 pies de alto y otros tanto de espesor, donde las
armas debían haber sido montadas en barbeta. Sus alumnos españoles se
anticiparon a Vauban (se construyeron bastiones con orejones para cañones en
Barcelona, 1514. Vauban nació 120 años después)”
Gazpacho o meses de verano en España
William George Clark
1850
“A las ocho de la tarde estábamos en Estepona, una aldea perdida
a orillas del mar, que es, o mejor dicho, solía ser nido de contrabandistas
–interesante y atlética raza, que ha sido reducida en los tiempos que corren,
debido a la vigilancia opresiva de las autoridades españolas. Bloqueado
Gibraltar, comercialmente hablando, por un pequeño despliegue de fuerzas
españolas, los únicos negocios de este tipo que se llevan a cabo son en la
frontera con Portugal.
La posada donde desmontamos estaba muy animada; pero si los que
llegaron primero habían pensado que se quedarían con las mejores habitaciones,
estaban en un error. Posiblemente habrían llegado a pie, o en burros, así que
naturalmente fueron desplazados para que nosotros, verdaderos caballeros –pues
llegamos a caballo- tuviésemos un buen acomodo. El hombre en España, toma el
rango de la bestia que cabalga, como en la vieja Grecia, los jinetes eran
superiores a los hoplitas. La posadera era ciega, sin embargo, dirigía los
arreglos domésticos con gran actividad y maravillosa precisión. El tacto de los
ciegos, los de nacimiento es algo “sobrenatural” y pavoroso de contemplar; es
como un sexto sentido, no me extraña que conozcamos sobre tantas profetisas y
profetas ciegos. El paraíso terrenal está perdido para ellos, y la justicia
natural les compensa con una clara visión del paraíso por venir. Era conmovedor
ver como, después de hacer su trabajo, se sentaba y acariciaba a su hija
pasando, con gran delicadeza, su mano sobre el rostro de la pequeña –un hábito
que sin duda adquirió durante la infancia de esta, familiarizando su tacto con
las facciones que nunca podría ver.
Cenamos lo mejor que pudimos en la habitación común de la planta
baja, mientras preparaban las camas. Un viento nocturno, helado, penetró a
través de la puerta abierta, sugiriendo a más de uno lo bien que nos vendría un
vaso de ponche antes de ir a la cama. Monsieur Paul, que era un genio para la
cocina, ya se tratara de sólidos o líquidos, se puso manos a la obra, se instaló
junto al brasero de carbón –desplazando fríamente a los presentes- y, a pesar de
que no hablaba ni una gota de español, a fuerza de buen humor e impudicia,
obtuvo todos los ingredientes y utensilios que necesitaba. ¿Cómo hizo el ponche?
Nunca lo supe, pero era, o parecía excelente. Las dificultades se desvanecen más
rápido ante el sonriente francés, que ante el callado y refunfuñante John Bull.
Mientras se confeccionaba el ponche, una de las muchachas
enterada de que era inglés, me condujo aparte, diciéndome que tenía algo que
enseñarme. La seguí hasta una lacena que abrió y, triunfante, desplegó su
contenido, arreglado con vistas a obtener un efecto artístico. En el centro
había una pieza de vajilla de porcelana, como las que en Inglaterra usamos, no
enseñamos, flanqueada por dos vasos para vino y tazas de té sobre soportes.
Trofeos procedentes de Gibraltar que le había traído su amado, un bravo
contrabandista. El pobre hombre estaba en prisión, pero tan pronto saliera se
casarían y supongo que se instalarían en una casa con su tesoro en la nueva
alacena.
Después de un reconfortante sueño de tres horas, comenzamos a
cabalgada a medianoche. El camino transcurría entre arenas, cruzaba después un
profundo arroyo y se dirigía tierra adentro, superando unas escabrosas colinas
cubiertas de aulagas. Nos alumbró la luna, y cuando se puso, lo hicieron las
estrellas de la mañana, más brillantes y claras que en nuestra latitud, que se
reflejaban como una esplendorosa columna sobre el agua.”
Las ciudades y las regiones inexploradas de Andalucía (trad.
F.J.Albertos)
Robert Dundas Murray
1850
“Todavía su éxito era muy parcial; poco antes de mi llegada a
Málaga, un desembarco de setecientas "cargas" de mula había sido efectuado en
Estepona, una ciudad de la costa no muy lejos de Gibraltar, esto sólo se podía
haber realizado con la connivencia de funcionarios asociados del lugar."
Las alforjas o, caminos de herradura de España (trad.
F.J.Albertos)
George John Cayley
1853
"Saliendo de la venta del Castillo, nuestro camino se extendía a
lo largo de la bahía de Estepona, donde nos alojamos en una posada respetable y
desayunamos huevos a la turca (no mala cosa), pan frito y el famoso vino de
color ámbar del lugar, de las viñas propias de la posada.
La
anfitriona y su hermana, alegres mujeres jóvenes, nos entretuvo con bromas
agradables, mientras nuestro desayuno se estaba cocinando y comiendo, y deseaba
ser retratada, pero nos dijo que el viaje hasta Marbella era largo, y debíamos
de seguir adelante.
"

Playa de Estepona con la
vista del Peñón de Gibraltar . 1855. Fritz Bamberger. Colección Carmen Thyssen
Las tierras de los sarracenos o cuadros de Palestina, Asia Menor,
Sicilia y España (trad. F.J.Albertos)
Bayard Taylor
1855
“Se hizo un fuego con brezo seco en la amplia chimenea, y las
llamas rojizas, con el cambio de ropa y un trago de la vino de ámbar de Estepona
pronto se fue el frío del viaje. "
Bocetos y aventuras en Madeira, Portugal y las Andalucías de
España (trad. F.J.Albertos)
Charles Wainwright March
1856
“Con esto, sin embargo, y una botella de vino de Estepona, muy
agradable al paladar y placentero a los ojos…
... Con la “suprema misericordia” de una botella de vino de
Estepona, cuyo sabor era como el néctar y su color de oro.”
Viaje de un
colombiano en Europa
José M.
Samper
1862
“Hacia la tarde
teníamos a la vista, a corta distancia, dos poblaciones que asomaban
sucesivamente sobre la costa española, en situaciones pintorescas: Marbella
y Estepona. La primera, de origen moruno, graciosamente asentada al
pie de la Sierra-Blanca, es una villa de unos 6,500 habitantes,
perteneciente a la provincia de Málaga, no poco industriosa, con bastantes
fábricas, productora de vinos y azúcar, y en general de los mismos frutos
agrícolas que Málaga. Estepona yace hacia el nordeste de la Sierra-Bermeja,
que desciende sobre la costa, toda surcada desde Málaga hasta Cádiz por
contrafuertes, y estribos de numerosas sierras. Estepona tiene mas de 9,000
habitantes, y su industria y producciones son análogas a la de Marbella.”
Nueva guía en
Espagne (trad. F.J.Albertos)
Arthur de
Guilleteau, conde de Grandeffe
1864
“Estepona.
Villa situada a 70 kms SO
de Málaga, al NE de Sierra Bermeja. Pertenece a la provinca y a la diócesis de
Málaga y contiene 9.300 habitantes. Esta villa fue dada al infante don Pedro en
1318, por el rey Ismael, a cambio de un seguro para las tropas. Casi destruída
durante la guerra de los moros y de los cristianos, fue repoblada en 1456 por
los cuidados de Enrique IV, rey de Castilla. Todavía se ve en esta villa una
fortificación a la que se hace remontar a la época romana. El país produce vino
blanco renombrado, granos, legumbres ; se trabaja el cuero, las tejas, la
alfarería, las telas. Hay molinos de harina y un tráfcio bastante animado de
pesca y de cabotaje.“
España y Portugal (trad. de F.J.Albertos)
A. Germond de Lavigne
1867
“Estepona (8.600 hab.), está en la extremidad de una
pequeña llanura que se extiende hasta el pié de Sierra Bermeja. Villa bien
construida.
Dos caminos parten de Estepona al N y al NO; el primero hacia
Ronda, el segundo hacia Gaucín, sobre el camino que conduce de esta
villa a Gibraltar. Un tercer camino a lo largo de la costa, encuentra a otras
tres torres: Salada Vieja, Arroyo Vaquero y la Sal.”
Gibraltar y Tánger. De Málaga a Cádiz (trad. de F.J.Albertos)
Adolfo de Foresta
1879
“Estepona presenta en sí misma un aspecto bastante placentero;
está situada en una llanura, también tiene un pequeño puerto, pero poco seguro;
sus campos son fértiles y dan sobretodo mucha fruta, por lo que aquella ciudad
es llamada la huerta de Gibraltar. Su población es de nueve mil habitantes
aproximadamente, una gran parte de los cuales se dedica a la pesca; y vemos en
efecto, frente a Estepona, muchas barcas pescadoras, de las que algunas paraban
el motor, mientras caminando a la vela pescaban sardinas, con las redes tiradas
detrás de la barca, como se hace entre nosotros en el Adriático. La pesca en
Estepona suele ser abundante y el producto se vende en el interior y a gran
distancia, hasta Sevilla.”
Una vuelta en España por carretera y ferrocarril (trad.
F.J.Albertos)
F.H.Deverell
1884
“Nos fuimos, y sobre las nueve y media de la noche alcanzamos
Estepona, después de una cabalgada de nueve horas, más al paso, y ocasionalmente
al trote o a medio galope, sin descansar en el camino. En Estepona la posada era
pobre, pero no muy mala, era un sitio para descansar. Había la usual larga
entrada, a través de la cual los caballos fueron tomados para ir a los establos.
En esta habitación había un fuego, y estaban allí algunas personas y una mesa en
la que después mi guía y otros cenaron. Pronto fui conducido a una habitación
arriba, una habitación decente y pequeña, con cuadros colgados en la pared. Pedí
agua caliente para el aseo. En el trayecto mi hombre me preguntó que deseaba
pedir para cenar, pero preferí hacerlo yo mismo: Sin embargo le mencioné la
leche, pero él no pensó sobre esto: ahora, en mi habitación, tomé rápidamente
mis disposiciones: había de tener huevos, y pan y leche con azúcar, pero indiqué
que el pan, la leche y el azúcar debían serme dados separadamente, para que yo
pudiera satisfacer mi propio gusto y apetito: la cena debía estar lista en diez
minutos. Me lavé con el agua caliente, aseándome y bajando para estar a la hora;
pero no había signo de la cena; y, a pesar de nuestra disposición precisa y
definida, mi anfitrión dijo que él había pensado que me gustaría salir primero a
la población; que podría haber sido así, pero se había acordado lo contrario.
¡Oh! ¡La dilación y la falta de preparación española! ¡Oh! ¡Cosas
de España! Salí, tomé un café, volví, y después de esperar un largo tiempo, la
cena estaba preparada, en una pequeña habitación, que era una especie de tienda
y lugar de negocios. Los huevos eran frescos y buenos, la leche era deliciosa, y
la cantidad de ambos era abundante: una o dos cosas me fueron ofrecidas, pero no
pedí más, a pesar de que parecían buenas. La señora mayor que me sirvió parecía
orgullosa de su comida, y el propietario y otros hablaron un poco conmigo: en
total me fue bien.”
España. Cartas de un francés a un amigo (trad. F.J.Albertos)
A. Matthieu
1887
“Cerca de la Sierra Bermeja se eleva la bonita y pequeña villa
marítima de Estepona, con sus minas de piedra pómez y sus excelentes fábricas de
lápices.”
La cuestión
argelina y el informe de Jules Ferry (trad. F.J.Albertos)
G.
Valbert
1er
mars 1893
“Hay en España,
a alguna distancia de Málaga, una aldea llamada Estepona, adonde se llega en
trece horas mediante una antigua diligencia, arrastrada por ocho pencos y que,
por una amarga ironía, se llama la Veloz. El camino que sigue se asemeja
mucho a un resbaladero y si la lógica gobernase las cosas de este mundo, se
quedaría en el camino, pero, por milagro, acaba casi siempre por llegar.
Estepona sólo es un pequeño pueblo al borde del mar, anteriormente rico por el
contrabando, no resguardando hoy más que algunos pescadores, de gente arruinada
y toda una legión de carabineros y de aduaneros. Antiguamente el alcalde y el
cura eran unos contrabandistas famosos, un día se descubrió un depósito de
tabaco inglés bajo el altar de la Virgen. ¿Qué van a hacer los viajeros, en este
lugar perdido, que acuden en la Veloz, con el riesgo de dejar sus huesos
en el fondo de un precipicio? Es un misterio; pero lo que es mas singular
todavía es que, desde Estepona parte una línea telefónica, de treinta kilómetros
de longitud, conducente a una población aún más pobre, encaramada en la cima de
un peñasco a pico. El camino que bordea los hilos es impracticable a toda
diligencia y también, en ciertos pasos a los caballos andaluces, que tienen la
reputación de pasar por todas partes. Un extranjero preguntaba, con sorpresa,
para que podía servir un teléfono en este miserable país.- “Para nada, se le
respondió, pero un importante diputado de la región es quien lo solicitó”
Manual para viajeros en España (trad. F.J.Albertos)
Albert F. Calvert
1912
"En Málaga. Determinamos que desde aquí ir hasta Algeciras, pero
se nos dijo que nunca podríamos atravesar dos ríos; uno cerca de Marbella, el
otro cerca de Estepona. No hay puentes; donde los había frecuentemente uno tenía
que cruzar bancos de arenas profundas. Atravesamos los ríos bien, pero en
Estepona la carretera acaba durante un tramo y pasamos sobre arena profunda de
la playa de tal modo que no podíamos movernos. Varios hombres, de hecho la
población entera, bastante salvajes, y algunos completamente desnudos, vino al
rescate con cuerdas y nos rescataron, empujados de nuevo únicamente hasta más
adelante.”
Las carreteras de España (trad. F.J.Albertos)
Charles L. Freeston
1936
"En 24 kilómetros, desde Guadiaro, se alcanza Estepona, un
pequeño puerto pesquero. Particularmente pueden ser vistas finas montaña que
ahora se abren por la izquierda, con colinas de forma cónica en primer plano y
picos más altos más allá para que completan el cuadro"
Castañuelas y Claveles (trad. F.J.Albertos)
P. Johnston-Saint
1946
“Estepona, otro puerto pesquero al pie de la cadena de montañas
conocida como Sierra Bermeja, fue la última población que pasamos antes de
llegar a Gibraltar. Esta pequeño lugar tiene una bonita playa y está rodeada de
plantaciones de naranjas y azúcar.”
Fabulosa orilla (trad. F.J.Albertos)
Rose Macaulay
1949
“En Estepona los barcos se construían en la playa, y los burros
desatendidos deambulaban a lo largo con pesadas cargas de paja y forraje. Más
allá de Estepona había una placentera playa, con una ensenada entre los
espolones de rocas, uno de la cuales salía hacia el mar.”
Auto-nomáda en España (trad. F.J.Albertos)
Wilson MacArthur
1953
“En Estepona nos calentamos con un café, en una cafetería de la
desierta playa, a excepción de un solitario camarero, que también nos vendió
gasolina suministrada por una bomba. Cuando continuamos, por el mar, el viento
se había calmado, el día se había hecho caluroso y soleado otra vez, y a las
tres salimos del camino y entramos en un paseo largo entre los árboles y
llegamos a la pensión La Roca.”
Fabulosa España (trad. F.J.Albertos)
James Reynolds
1953
“El fruto de mar es infinitamente variado, pero mi favorito
número uno es el boquerón, la especialidad regional. El boquerón
es la anchoa fresca, que se pesca en las ricas pesquerías.
... En los pantanos de juncos cerca de Estepona una especie de
cisnes salvajes de gran cuerpo vuela sobre África para anidar.
Las aves de plumaje en gran medida (las plumas de color beige son
utilizados por las mujeres de Estepona para hacer pequeñas capas para vender a
los turistas) hacen muy buena cocina cuando lo asaban a fuego lento, y se sirve
con champiñones
En Estepona, han florecido antiguos astilleros desde que los
emprendedores fenicios habían creado formas de pino endurecido en los que
descansan las costillas y la quilla de sus buques.
Las formas
de pino aún crujen, anillo de martillos hecho a mano en tacos y el aparejo se
dobla en tornos a la antigua usanza, como los buques de pesca toman forma en las
hábiles manos de los hombres que han heredado el arte de la navegación de
siglos.
Tampoco estos artesanos varían el diseño de los cascos ni alteran
la forma triangular de las velas, todavía se llama «corte fenicio.
Me habría gustado permanecer más tiempo en la Taberna de la Mar
en Estepona para comer un plato de calamares, un pez curioso que se
encuentra en las grietas de las rocas cuando la marea está baja.
Cuando recién
fritos en aceite de oliva, semejantes a los aros de cebolla franceses.
Pero había
tomado este pescado en Málaga y yo estaba ansioso por subir a Ronda para llegar
a mi hora favorita de la puesta de sol.”
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© F. J. Albertos, 2010
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