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12 de Mayo de 1456. Estepona Cristiana
Las diferentes crónicas de
Enrique IV, que la describen, relatan de similar forma, la ocupación de Estepona
por este Rey de Castilla, en mayo de 1456.
Al ver el alto fuego
que las huestes cristianas iban produciendo a su paso, por la costa:
“los moros de Estepona desempararon la villa, que en ella no quedó persona del
mundo ni cosa de quanto consigo pudieron llevar que todo lo llevaron a la
sierra… y el dia siguiente se asentó el real cerca de la villa de Estepona,
donde el rey se aposentó dentro en ella, porque la halló despoblada como dicho
es”.
No hubo, por tanto,
combate ni conquista propiamente dicha, a lo sumo pueda hablarse de ocupación.
En este sentido hay que dejar de lado la narración novelesca que hace el
historiador M. Lafuente Alcántara de este hecho
(“rindió y abrasó por esfuerzo
del alcaide de Castellar Gonzalo Arias de Saavedra, la villa de Estepona” y
“Estepona la Vieja fue abrasada en esta correría…”) y de otros
historiadores que le siguen, como F. Guillén Robles. El año de su ocupación no
fue el de 1457, como señala, sino en 1456. La relación que señala entre Estepona
y Astapa, de Tito Livio, no es correcta. En algunos otros escritos he podido ver
que se señala el que Estepona fue atacada por no pagar las parias (en realidad
quien no pagaba las parias era el reino de Granada) y de que Garci Laso de la
Vega murió en Estepona, lo cual es, a todas luces, inexacto.
El marqués de
Villena, Juan Fernández Pacheco, le pidió la merced de ella y que él la poblaría
y sostendría. El rey ordenó a Fernández Galindo y a Gonzalo Sayavedra que
observaran si aquella villa podría sostenerse en el lugar que, poniéndose
aquella guarda que el marqués ordenara, se podría amparar y defender de los
moros. Así el rey se la dió al marqués, mandándola abastecer de mantenimientos y
de armas de que era menester para su defensa.
De allí marchó el
Rey a Gibraltar, donde Gonzalo de Sayavedra hizo saber a los moros de ella, la
venida del Rey de Castilla y la toma de Estepona
“de los cual los moros hubieron
gran enojo…”
Después pasó el Rey a Ceuta, que entonces era portuguesa,
llegando entretanto el marqués de Villena, que había quedado en Estepona, para
dejarla a buen recaudo.
Podemos precisar la
fecha exacta de la toma de posesión de Estepona y su donación al marqués de
Villena como el:
12 de Mayo de 1456
Su donación está contenida en el
albalá del rey de Castilla, D. Enrique IV, de 15.09.1456, en que se dice que se
le pague un importe similar al de la tenencia de Jimena:
“desde doze dias del mes de mayo deste año [1456] de la fecha”
[Apéndice Documental]
Crónica Anónima de Enrique IV de
Castilla, editada en Madrid, 1991.
“Y el fuego fue tan grande [Fuengirola] e paresçio tan alto que visto por los
moros de Estypona desampararon la villa, que en ella no quedo persona del mundo
ni cossa de quanto consigo pudieron llevar que todo lo subieron a la sierra.
….
E
otro dia el real se asento çerca de Marbella, donde se fiço tala en los panes, y
el dia siguiente se assento el real çerca de la villa de Estepona, donde el ey
se apossento dentro en ella, porquel fallo despoblada como dicho es. Y el
marques de Villena suplico al rey que le fiziese merced de aquella villa e quel
la poblaria e la sosternia, y el rey mando a Johan Fernandez Galindo e a Gonçalo
de Sayavedra que mirassen bien aquella villa sy era tal que se pudiese sostener
en el lugar donde estava; los quales la andovieorn toda en torno, e la miraron e
dixeron al rey que poniendose en ella el recabdo que creyan quel marques en ella
pornia se podria bien anparar e defender de los moros, e asy el rey la dio al
marques e mandola bastecer de los mantenimientos que en la hueste venian e de
armas.”
Historia de
Granada, Miguel Lafuente Alcántara, Granada, 1845, tomo III
p. 296
“El espíritu de
Muley se habia enardecido con las correrías cobardes de D. Enrique, y tanto el
príncipe como sus amigos se mofaban de la ineptitud y pusilanimidad del rey
castellano, Gonzalo de Ayora, caballero de la casa del conde de Cabra, nos ha
conservado la respuesta que le dieron en Granada algunos moros, requiridos sobre
atraso de parias: “El primer año hubiéramos dado nuestros hijos y nuestras
damas, el segundo menos y este nada”
Tan irritante
befa causó tal rubor a los consejeros y favoritos de D. Enrique, que en la
primavera de aquel año y en la del siguiente dispusieron entrar en la vega de
Granada. El rey se abstuvo de convocar a los grandes porque les temia, y aunque
reiteró sus órdenes para que se excusase la pelea, los adalides y caballeros
castellanos las despreciaron y no pudieron contenerse al ver los escuadrones
granadinos. Un puñado de ginetes, entre los cuales cabalgaba el bravo caballero
Garci Laso de la Vega [a. 1457 de J.C.], trabó una escaramuza con tan adversa
fortuna, que este doncel cayó herido con una saeta envenenada y murió con
agudísimos dolores. El rey sintió por la vez primera un estímulo vigoroso en su
alma y mandó arrasar no solamente las mieses sino las viñas, los frutales y
olivos que habian sido respetados en anteriores correrías. Encaminose despues
hacia Antequera y Málaga, y rindió y abrasó, por esfuerzo del alcaide de
Castellar Gonzalo Arias de Saavedra, la villa de Estepona (1).
(1)
Estepona la Vieja fué abrasada en esta correría: despues reconocieron los jefes
de la frontera sevillana la necesidad de mantener presidio en aquel paraje, para
abrigar los buques castellanos expuestos a las acometidas de los piratas moros
de Málaga, Gibraltar y costa de Africa, y entonces se fabricó un castillo: con
este amparo se fundó la actual villa de Estepona diversa de la Vieja, que se
supone con mucho fundamento ser la Astapa de Tito Livio.”
© F. J.
Albertos, 2009
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